Prensa ABAE. — Especialistas de la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE), ente adscrito del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt), procesan imágenes satelitales para determinar el origen tectónico del doble sismo registrado el 24 de junio de 2026, que afectó a los estados La Guaira, Yaracuy, Falcón, Miranda, Aragua y al Distrito Capital. El trabajo, enmarcado en la Activación 1036 de la Carta Internacional Espacio y Grandes Desastres, ha permitido identificar a la Falla de San Sebastián como el punto donde se liberó la energía acumulada entre las placas del Caribe y de Suramérica.
La directora de Aplicaciones Espaciales de la ABAE, Verónica De Souza, explicó que la activación de la Carta ha permitido recibir, hasta el momento, aproximadamente 1.800 imágenes satelitales y generar más de 170 productos cartográficos que apoyan la respuesta ante la emergencia.
La ministra del Poder Popular para Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez, señaló que el origen tectónico de los sismos se debe a la interacción entre la placa del Caribe y la placa de Suramérica, dos de las grandes piezas que forman la corteza terrestre y que se desplazan lentamente una respecto a la otra. Al respecto, indicó que «Esta frontera tectónica está dominada por un régimen de cizallamiento dextral a lo largo del sistema de fallas Boconó-San Sebastián-El Pilar, donde el desplazamiento relativo entre ambas placas genera una acumulación progresiva de esfuerzos elásticos durante los periodos intersismicos».
Esa acumulación de energía se liberó en el municipio Veroes, estado Yaracuy, con una ruptura de la corteza terrestre a lo largo de la traza de la Falla de San Sebastián.
Para estudiar este tipo de movimientos, la ABAE utiliza la tecnología InSAR (Radar de Apertura Sintética Interferométrica), que consiste en enviar señales de radar desde un satélite hacia la superficie terrestre y medir el tiempo que tardan en regresar. Al comparar estas señales antes y después de un sismo, es posible detectar deformaciones, hundimientos o elevaciones del terreno con precisión milimétrica, invisibles a simple vista.
Esta herramienta ha sido clave para analizar el sismo de la Falla de San Sebastián. Al procesar los datos satelitales, los especialistas generan un interferograma, un mapa de colores que muestra con exactitud cómo se desplazó el terreno. Las imágenes satelitales confirman que el municipio Veroes fue un punto de liberación de energía tectónica, donde el movimiento de las placas alteró de forma directa e irreversible la morfología del terreno.
Al respecto, la ministra Jiménez indicó que «El interferograma muestra un desplazamiento en la línea de visión lo que evidencia que la corteza terrestre experimentó una deformación elástica y un desplazamiento relativo de los bloques ubicados a ambos lados de la falla».
Los productos cartográficos generados a partir de este análisis satelital son utilizados por los organismos de protección civil y gestión de riesgo para orientar las labores de evaluación de daños y respuesta ante la emergencia. De esta manera, el trabajo de la ABAE contribuye a elevar la capacidad científica y tecnológica del país para enfrentar eventos sísmicos, y se suma a los esfuerzos de la comunidad internacional que hacen uso pacífico del espacio para proteger a la población, en línea con el compromiso de una ciencia para la vida.

