Prensa ABAE. — La Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE), ente adscrito del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (MINCYT), destaca la importancia de las órbitas espaciales en el funcionamiento de los satélites y en el fortalecimiento de la soberanía de la Nación. La selección de una órbita no es arbitraria: depende de la altura, la velocidad y el área de cobertura que requiere cada misión, y de ella depende que un satélite pueda cumplir tareas tan diversas como transmitir señales de telecomunicaciones, captar imágenes del territorio o apoyar sistemas de navegación.
Existen tres tipos principales de órbitas, clasificadas según su altitud: la órbita baja terrestre (LEO, por sus siglas en inglés), la órbita media terrestre (MEO) y la órbita geoestacionaria (GEO). Cada una ofrece ventajas específicas y responde a necesidades distintas. Venezuela ha utilizado dos de ellas, la GEO y la LEO, para operar su flota satelital al servicio del desarrollo nacional.
Órbita geoestacionaria (GEO)
Un satélite en órbita geoestacionaria se sitúa a 35.786 kilómetros de la Tierra y gira a la misma velocidad que el planeta, por lo que permanece fijo sobre un mismo punto. Esta característica lo convierte en una plataforma ideal para las telecomunicaciones, ya que garantiza cobertura continua sobre una región determinada. El satélite Simón Bolívar (Venesat-1) operó en esta órbita.
María Sánchez, ingeniera en Telecomunicaciones de la Dirección de Sistemas Espaciales de la Estación Terrena de Control Satelital (ETCS) Baemari, estado Guárico, explicó: «El Satélite Simón Bolívar, al operar en órbita geoestacionaria, mantenía una posición aparente fija respecto a la superficie terrestre, lo que permitía brindar cobertura continua y estable en servicios de telecomunicaciones sobre una región determinada. Esta capacidad resultó estratégica para el fortalecimiento de la soberanía tecnológica venezolana en el ámbito de las comunicaciones satelitales».
Órbita media terrestre (MEO)
Entre los 2.000 y los 35.786 kilómetros de altitud se encuentra la órbita media terrestre. Es la región donde operan las constelaciones de navegación satelital, como el GPS estadounidense, el Galileo europeo o el GLONASS ruso. Los satélites en esta franja combinan una cobertura amplia con tiempos de señal más cortos que los de la órbita geoestacionaria, lo que los hace especialmente útiles para la geolocalización y la sincronización de tiempo en redes de comunicación. Aunque Venezuela no opera actualmente satélites en MEO, el conocimiento de esta órbita resulta clave para la planificación de futuras misiones y para la apropiación del conocimiento espacial en el país.
Órbita baja terrestre (LEO)
A una altitud mucho menor, cercana a los 645,8 kilómetros, orbitan los satélites de observación Miranda (VRSS-1) y Sucre (VRSS-2). Su proximidad a la superficie terrestre permite obtener imágenes con alto nivel de detalle, útiles para el monitoreo ambiental, la planificación urbana y la gestión de riesgos. A diferencia de los satélites en GEO, estos se desplazan a gran velocidad, aproximadamente 27.000 km/h, y completan una vuelta al planeta en cerca de 90 minutos.
La ingeniera Sánchez detalló cómo se realiza la captura de imágenes desde esta órbita: «La ABAE capta imágenes del territorio nacional, anteriormente con el satélite Miranda y actualmente con el satélite Sucre, mediante una planificación basada en parámetros orbitales que define las ventanas de adquisición durante sus pasos sobre Venezuela; en esos momentos, el satélite orienta sus sensores y realiza la captura de áreas previamente definidas, cuyos datos son posteriormente descargados en nuestra estación terrena y procesados por especialistas mediante correcciones radiométricas y geométricas, generando imágenes georreferenciadas de alta precisión».
La ABAE reafirma su compromiso con la gestión responsable del espacio ultraterrestre y con el uso de la ciencia espacial como herramienta para mejorar la calidad de vida de la población venezolana.
