Prensa ABAE. — La Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE), ente adscrito del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (MINCYT), destaca el papel estratégico de los satélites Miranda (VRSS-1) y Sucre (VRSS-2) como herramientas tecnológicas clave para fortalecer la soberanía alimentaria y optimizar la planificación agrícola en el territorio nacional.
La tecnología de observación satelital permite obtener una visión a gran escala de la superficie terrestre, habilitando el monitoreo continuo de grandes extensiones de tierra. Esto hace posible el desarrollo de la agricultura de precisión, disciplina que integra el análisis de suelos, la planificación de cultivos, la estimación del rendimiento y el levantamiento de mapas topográficos con una cobertura y frecuencia imposibles de alcanzar mediante métodos convencionales.
Mónica Rosendo, geógrafa de la ABAE, destacó la importancia estratégica de contar con infraestructura espacial propia: «Las imágenes satelitales permiten a grandes rasgos la localización de zonas con potencial agrícola a nivel nacional, regional y local, la identificación y mapeo de tipos de suelos aptos para el desarrollo agrícola, el mapeo de patrones de cultivo y el dimensionamiento de daños por ocurrencia de eventos climáticos de envergadura».
La experta subrayó también las ventajas operativas de disponer de datos nacionales: poseer una infraestructura espacial propia genera autonomía y alta confiabilidad en la información adquirida, reduciendo la dependencia de fuentes externas y los costos asociados a la adquisición de datos foráneos.
Índices espectrales y alerta temprana
Los sensores a bordo de ambos satélites captan variables imperceptibles para el ojo humano mediante la integración de bandas espectrales, lo que permite superar las limitaciones de la observación de campo durante las distintas etapas de los ciclos de cultivo. Rosendo precisó: «El cálculo de diferentes índices asociados a la vegetación y el suelo, permite inferir la existencia de posibles condiciones adversas asociadas a factores como estrés hídrico, deficiencias nutricionales y detección de plagas. Estas alertas son cruciales para realizar ajustes por parte de los productores, logrando optimizar el uso de fertilizantes y pesticidas, mayor rendimiento de las cosechas y reducción de gastos asociados al sector».
Gestión hídrica y adaptación climática
La adquisición recurrente de imágenes satelitales también contribuye a comprender la dinámica hídrica de las cuencas y el estado de humedad de los suelos, permitiendo orientar el agua hacia las zonas que presentan mayor estrés hídrico y evitando el desperdicio en áreas saturadas. Durante la temporada de lluvias, el satélite Sucre, de mayor resolución espacial, permite mapear zonas inundadas para evaluar pérdidas y planificar obras de drenaje.
Estas capacidades refuerzan la soberanía tecnológica y científica de la Nación, impulsando la transición de una gestión reactiva hacia una planificación proactiva y sostenible de la agricultura venezolana.
