Prensa ABAE. — La Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE), ente adscrito del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (MINCYT), coordina las labores técnicas de la activación 1036 de la Carta Internacional: Espacio y Grandes Desastres, iniciada tras los terremotos ocurridos en Venezuela el 24 de junio de 2026.
Esta activación movilizó recursos satelitales de 13 agencias espaciales internacionales para estudiar el fenómeno en tres momentos clave: antes del sismo, mediante el monitoreo de la deformación lenta del terreno; durante el evento, con el mapeo del desplazamiento inmediato; y después, con el seguimiento de los movimientos posteriores. El objetivo es obtener información geoespacial actualizada que apoye la evaluación de daños y las operaciones de respuesta.
La especialista Dafherlym Briceño, licenciada en geografía y jefa de la Unidad de Observación de la Tierra de la Dirección de Aplicaciones Espaciales de la ABAE, fue designada gerente del proyecto, con la responsabilidad de coordinar el trabajo entre las instituciones participantes y supervisar la producción de los productos cartográficos.
Briceño señaló que «la ABAE se encuentra realizando un esfuerzo técnico para colaborar en las labores de emergencia tras el evento sísmico ocurrido el pasado 24 de junio». «Hasta la fecha, el equipo de especialistas ha logrado procesar y poner a disposición 84 productos derivados de imágenes satelitales, los cuales son fundamentales para la evaluación de daños y la planificación de las operaciones de rescate en las zonas afectadas, como en el estado La Guaira, la Gran Caracas, Yaracuy, el Junquito y Morón», agregó.
La especialista precisó que estos productos, elaborados a partir de imágenes ópticas y de radar adquiridas antes y después del evento, permiten la «identificación y cuantificación de edificaciones colapsadas o con daños visibles», el «mapeo de deslizamientos de tierra en zonas y colapso de vías para determinar la accesibilidad vial», la generación de «mapas de intensidad sísmica y desplazamientos superficiales» y «un registro histórico de los epicentros para analizar la variabilidad y dinámica de los movimientos telúricos registrados».
Esta información es utilizada por los organismos responsables de la gestión del riesgo para priorizar áreas de atención, orientar las operaciones de búsqueda y rescate, y planificar las acciones de recuperación. La participación de la ABAE en esta activación reafirma las capacidades nacionales en procesamiento de imágenes satelitales y análisis geoespacial aplicado a la gestión de desastres.
Para las familias afectadas por los terremotos del 24 de junio, la precisión de un mapa satelital puede marcar la diferencia entre una respuesta oportuna y una pérdida irreparable. Con 84 productos cartográficos procesados y disponibles para los equipos de emergencia, la ABAE demuestra que la ciencia espacial es, ante todo, ciencia para la vida.




