El satélite Sucre cumple nueve años en órbita y supera su vida útil estimada

Prensa ABAE. — La Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE), ente adscrito del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (MINCYT), conmemora este 9 de octubre nueve años de la puesta en órbita del satélite Sucre/VRSS-2, que continúa operativo, casi duplica su vida útil estimada de cinco años y aporta imágenes para la gestión del territorio y la atención de emergencias.

El Sucre/VRSS-2 es el segundo satélite venezolano de observación de la Tierra y el tercero del país. Fue lanzado con un cohete Larga Marcha 2D desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en la República Popular China. Su funcionamiento sostenido demuestra la solidez de la tecnología espacial desarrollada con participación venezolana y el compromiso del talento nacional con la ciencia aplicada.

Transferencia de conocimientos y cooperación internacional

El proyecto fortaleció la soberanía tecnológica al permitir que ingenieros y científicos venezolanos participaran en las fases de concepción, diseño, construcción y operación del satélite, junto a especialistas internacionales. Profesionales de la ABAE trabajaron con personal chino en las decisiones técnicas sobre componentes y sistemas de la plataforma espacial, y en la actualización de la Estación Terrena de Control Satelital (ETCS Baemari), ubicada en la Base Aeroespacial Capitán Manuel Ríos, estado Guárico. El propósito era que Venezuela pudiera diseñar sus propias plataformas espaciales.

Luis Arguello, ingeniero electrónico y jefe de la Unidad de Desarrollo e Investigación Tecnológica (UDIT) de la Dirección de Investigación e Innovación de la ABAE, explicó que participó en las discusiones técnicas para optimizar y ajustar el sistema, y en el debate de cada detalle de ingeniería, a fin de asegurar que el satélite cumpliera todos los estándares operacionales.

Arguello indicó que su experiencia en el proyecto fue enriquecedora porque le permitió llevar a cabo el diseño satelital.

«Me especialicé en China en diseño satelital, lo que me permitió trabajar en el diseño preliminar y crítico de la plataforma, en el subsistema de suministro de potencia. Mi labor fue asegurar que las baterías, los paneles solares y la distribución eléctrica funcionaran a la perfección en el espacio y mantuvieran viva la misión», detalló Arguello.

Aportes y beneficios del satélite

El Sucre orbita a unos 646 kilómetros de altura sobre la Tierra, en una órbita heliosíncrona. Este tipo de órbita permite al satélite sobrevolar cada zona a la misma hora solar local, lo que facilita comparar imágenes tomadas en distintas fechas. Mediante el procesamiento de imágenes multiespectrales, es decir, capturadas en distintas longitudes de onda que revelan detalles invisibles al ojo humano, la ABAE genera productos geoespaciales de alta precisión, útiles para la gestión ambiental y la toma de decisiones.

La cámara pancromática del satélite, que registra la luz visible en una sola banda para obtener mayor detalle, alcanza una resolución espacial de un metro. Esto significa que cada píxel de la imagen representa un metro de terreno por lado. Con ese nivel de detalle es posible estudiar la superficie terrestre para la planificación territorial, el diagnóstico de suelos, la gestión de recursos naturales y la vigilancia de daños ambientales y viales. Además, sus capacidades infrarrojas amplían la captura de imágenes más allá del espectro visible y permiten operar en condiciones de baja luminosidad.

El VRSS-2 ha demostrado su utilidad en situaciones críticas. En 2022, el satélite capturó datos fundamentales durante el deslave de Las Tejerías, estado Aragua, que facilitaron las labores de rescate y la planificación de la respuesta. En 2024, durante la emergencia causada por el huracán Beryl en Cumanacoa, estado Sucre, las imágenes permitieron dimensionar con rapidez el alcance de los daños.

Entre las instituciones que han utilizado las imágenes del Sucre para sustentar políticas públicas y optimizar sus procesos están Petróleos de Venezuela (PDVSA), la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS), el Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar (IGVSB) y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).

A nueve años de su lanzamiento, el Sucre/VRSS-2 permite que estas instituciones y los organismos que atienden emergencias dispongan de información satelital propia para evaluar daños, planificar el territorio y orientar sus decisiones. La experiencia de los profesionales venezolanos que participaron en su diseño y operación amplía el conocimiento nacional en el área espacial y fortalece el desarrollo de nuevas tecnologías con fines pacíficos, para que la ciencia espacial responda a las necesidades de la población venezolana.

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