Prensa ABAE. — La Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (ABAE) conmemora los catorce años del lanzamiento del satélite Miranda/VRSS-1, primer satélite venezolano de observación remota, cuyas imágenes sustentaron durante una década la gestión soberana del territorio nacional y sentaron las bases de una capacidad espacial propia.
El 28 de septiembre de 2012, Venezuela puso en órbita el satélite Miranda/VRSS-1, lanzado desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en China, a bordo del cohete Larga Marcha CZ-2D. Este primer satélite venezolano de observación remota materializó la visión estratégica de consolidar capacidades autónomas en el sector espacial, en el marco de la cooperación bilateral entre Venezuela y China.
Con la puesta en marcha del Miranda, el país adquirió la capacidad de gestionar información geoespacial propia sin depender de terceros, un avance decisivo para la toma de decisiones estratégicas en el desarrollo integral de la Nación.
Durante su tiempo de servicio, el satélite superó ampliamente su vida útil estimada de cinco años y permaneció operativo hasta su desincorporación de órbita, ocurrida el 31 de enero de 2023. En ese período generó aproximadamente 658.402 imágenes satelitales de alta resolución.
Valor estratégico de los datos geoespaciales
El coronel José Gregorio Araujo Martínez, Director de Sistemas Espaciales de la Estación Terrena de Control Satelital (ETCS), ubicada en la Base Aeroespacial Capitán Manuel Ríos (BAEMARI), en el estado Guárico, destacó que las imágenes satelitales y los productos de valor agregado del satélite Miranda constituyeron una herramienta tecnológica clave, que proporcionó respuestas estratégicas para la planificación urbana, el monitoreo agrícola, la gestión de recursos naturales, la atención de desastres y el resguardo de la seguridad y defensa de la Nación.
El impacto de las capturas del Miranda trascendió las fronteras. Las imágenes sirvieron de apoyo a más de una docena de países de la región y del mundo, y consolidaron la solidaridad internacional en momentos de contingencia.
En el ámbito nacional, diversas instituciones y organismos públicos del país utilizaron estas imágenes para la ejecución de políticas públicas, entre ellos la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), el Comando de Defensa Aeroespacial Integral (CODAI), la Corporación Eléctrica Nacional (CORPOELEC), la Aviación Militar Bolivariana (AMB), el Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar (IGVSB) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Transferencia de conocimientos y formación de talento humano
Uno de los aportes más importantes de este proyecto satelital fue el proceso de transferencia de conocimientos y la capacitación técnica. La participación directa de profesionales venezolanos en todas las etapas del proyecto derivó en una formación especializada en sistemas de percepción remota y control de misiones, lo que permitió que, desde septiembre de 2013, la operación del satélite fuera asumida por talento humano nacional.
Maryori Escalante, ingeniera electrónica y operadora satelital de la Unidad de Segmento Terreno, indicó que la formación recibida en Beijing, China, de la mano de expertos internacionales en el área espacial, permitió la transferencia de conocimientos hacia el país. La especialista formó parte del equipo fundador del programa de percepción remota de la ABAE, entidad que puso en marcha el primer satélite de percepción remota y observación de la Tierra en Venezuela.
«El satélite Miranda fue una inversión en ciencia y tecnología espacial que transformó la capacidad del Estado para gestionar su territorio, favoreciendo de forma directa en el bienestar de la población», comentó Escalante.
En cuanto a sus funciones dentro del proyecto satelital, la ingeniera indicó que «durante el tiempo que el satélite estuvo en órbita desarrollé funciones de monitoreo y control diarias, como son la constante verificación de la recepción de telemetría y envío de telecomandos, así como también velar por el correcto funcionamiento del equipamiento en tierra que garantiza el correcto enlace satelital y a su vez el éxito de la misiones planificadas».
Estos especialistas constituyen el pilar de las innovaciones en la industria espacial, razón por la cual su actualización y aprendizaje continuos resultan indispensables para potenciar el avance científico, tecnológico y de investigación del país.
El legado del Miranda trasciende su vida operativa. Las imágenes y productos generados durante más de una década de servicio permitieron a instituciones como Funvisis, CORPOELEC, el IGVSB y la FAO sustentar políticas públicas en materia agrícola, urbana, ambiental y de gestión de riesgos, cuyo beneficio final llegó a las comunidades venezolanas a través de una planificación más precisa e informada. Al mismo tiempo, la formación de profesionales nacionales en el control y la operación satelital consolidó una capacidad científica y tecnológica propia, que hoy sostiene el uso pacífico del espacio ultraterrestre como herramienta al servicio del desarrollo del país y de una ciencia dirigida a las necesidades del pueblo venezolano.
