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Crédito: Satélite Sucre

PUBLICADO EL 10-02-2017 CRÉDITO Prensa Conatel / Maya Monasterio

El satélite Sucre será lanzado desde China a mediados de septiembre. Es el segundo satélite de observación de la Tierra y posee una cámara infrarroja capaz de atravesar capas delgadas de nubes y puede distinguir objetos que midan un metro o más desde los 650 km de altura donde orbitará

En septiembre de 2017 Venezuela volverá a hacer historia. En sólo nueve años, el país ha lanzado exitosamente dos satélites, asumiendo su control total y está en la recta final para poner el tercero en órbita. El nuevo satélite (Vrss-2), lleva el nombre de uno de los más grandes próceres de la independencia de Venezuela y Suramérica: Antonio José de Sucre. Viene con mejoras técnicas que lo harán una poderosa herramienta al servicio del desarrollo del pueblo.

 

Mariano Imbert es director ejecutivo de la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales (Abae), el organismo encargado del programa espacial del país y que ha participado codo a codo con la Administración Espacial Nacional China y la Corporación Industrial Gran Muralla China en el diseño del Sucre.


En entrevista desde China, donde se encuentra  junto a otros 30 ingenieros venezolanos en pleno proceso de Ensamblaje, Integración y Pruebas (AIT, por su sigla en inglés) del segundo satélite venezolano de observación terrena, explica cómo desde la puesta en órbita en octubre de 2008 del Simón Bolívar (Venesat-1), la nación ha avanzado a pasos agigantados en la conquista de la independencia tecnológica.


“En el proyecto Sucre, a diferencia del Simón Bolívar y el Miranda, están los ingenieros profesionales venezolanos prácticamente mano a mano con los chinos, en casi todos los niveles, desde el manejo gerencial del proyecto, pasando por el diseño del satélite, de las aplicaciones y revisión de los diseños. Es algo que nos llena mucho de orgullo ver a nuestros compañeros participar ahí, con ellos (técnicos chinos) directamente, poniéndole la mano a las actividades, y no como espectadores, como se hacía antes (...) podemos decir que nosotros participamos en el ensamblaje de este satélite”, dijo.


Y es que el avance de Venezuela en materia espacial se palpa también en la formación doméstica de las nuevas generaciones de técnicos que controlan desde tierra al Simón Bolívar y el Miranda.


“Desde hace algún tiempo ya no hemos tenido que enviar gente a China a formarse nuevamente, sino que en Baemari (Base Aérea Militar Capitán Manuel Ríos) y otras sedes de la Abae, nosotros mismos hemos formado al personal nuevo que asume las operaciones (...) Esto ha sido bastante interesante y ha sido parte del aprendizaje que hemos tenido en todos estos años”, argumentó.

 

Avances y aplicaciones prácticas

 

El satélite Sucre, pese a que se estima que coexista un tiempo con el Miranda, hasta que éste deje de funcionar, trae algunas mejoras tecnológicas que lo harán mucho más útil a las estrategias de planificación del Estado y a las instituciones que hacen uso de él para labores de cartografía o estudio de suelos con fines científicos. Algo interesante de este satélite, es su potente cámara que capta objetos en tierra de hasta un metro, y ahí entramos en el selecto grupo de países que tienen este tipo de cámaras en órbita. Por otro lado, tenemos la cámara infrarroja, que es algo muy novedoso. En el satélite anterior, Miranda, no tenemos este tipo de cámara y es bastante útil para las aplicaciones de agricultura, detección de incendios y muchas otras”, detalló Imbert.

 

Este tipo de avances tecnológicos, son especialmente usados para la planificación y control de cultivos, en el marco de las políticas de desarrollo del sector y la soberanía alimentaria, proyectos incluidos en el Plan de la Patria 2013-2019 dentro de sus objetivos nacionales.

 

“Hacemos énfasis en el tema agrícola, sobre todo ahora, con el tema de las nuevas políticas a nivel de Gobierno, de maximizar la producción de alimentos a nivel nacional y todo esto para el beneficio de los productores y toda la planificación agrícola, seguimiento y monitoreo de las cosechas y los distintos rubros, entre otras aplicaciones”.

 

Por ejemplo, la nueva cámara infrarroja que en septiembre despegará desde China a bordo del satélite Sucre, es capaz de atravesar finas capas de nubes y aún así seguir recogiendo información. También discierne entre hojas y canopia (copas de los árboles en un bosque), conoce los límites entre la tierra y el agua y las formas de relieve y mide la cantidad de humedad en el suelo y la vegetación.

 

“Venezuela es un país que está en el trópico y tenemos muchas nubes gran parte del año, entonces en ciertas bandas del infrarrojo nosotros podemos penetrar estas capas delgadas de nubes y aún así tener información”, añade.

 

De acuerdo al experto, la función de medición de las variantes de humedad terrena, podrían contribuir para saber el progreso de un cultivo, su salud y necesidades de riego, lo cual ahorraría al productor, y al país, pérdidas de toneladas de alimentos y un mejor aprovechamiento del suelo y los recursos naturales.

 

 

Significado de la era espacial para Venezuela

 

El programa espacial de percepción remota de la Abae tiene más de 2 mil usuarios activos, que se nutren de las imágenes enviadas por el Miranda, para monitorizar o desarrollar actividades de planificación y control de proyectos o para la vigilancia de instalaciones estratégicas y de las fronteras terrestres y marítimas.

 

Además, el servicio es usado por gobernaciones, alcaldías, universidades e instituciones científicas de todo el país.Por su parte el satélite Simón Bolívar, de telecomunicaciones, ha interconectado a todas las instituciones públicas del país y ha puesto a disposición televisión satelital directa al hogar y al costo más bajo del mercado, a través de la estatal telefónica Cantv.

 

“Con el Simón Bolívar se han tenido muchísimos beneficios, sobre todo la conectividad de todas las instituciones gubernamentales a nivel de telecomunicaciones, la transmisión de voz y datos a escala nacional, esto incluye unidades educativas y ambulatorios distribuidos a lo largo del territorio nacional, permitiendo que nuestros niños y niñas se conecten a la web desde sus canaimitas a través del satélite Simón Bolívar(...) esperamos, a medida que pase el tiempo, que estos servicios van a ir mejorando e incrementándose”, agregó Imbert.

 

 

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Crédito: Satélite Sucre
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